miércoles 18 de noviembre de 2009
martes 17 de noviembre de 2009
Rosal Louise Odier, una rosa antigua
Este rosal fue introducido en nuestros jardines allá por el año 1851, se trata de un rosal de los llamados de Borbón, creación del experto jardinero francés y cultivador de rosas Jacques Julien Margottin, que creó un total de 76 nuevas variedades de rosales entre 1845 y 1877. De todas ellas “Louise Odier” es una de las que mejor ha sobrevivido al paso del tiempo, y no es de extrañar es un rosal bastante sano, que puede alcanzar el metro ochenta de altura sin ser un trepador, por lo que a veces se le ha cultivado como rosal pilar. Florece de forma ininterrumpida durante todo el verano, con flores en racimo, muy apretadas, cuarteadas y con una intensa fragancia a caramelos ácidos cuando se abren y luego evolucionan a la maravillosa fragancia de las rosas antiguas.
El follaje es verde suave y sus ramas son abiertas y algo colgantes. A mi este rosal, con su característico aspecto de antaño, me parece muy adecuado para ser cultivado junto a otras plantas que son típicas del “cottage” inglés, con diseño informal y plantas sencillas de las de toda la vida, o lo que los franceses denominan “jardin de curé”, jardín de párroco.
Plantado en plena tierra también podría ser un buen rosal para setos
y borde mixto, combinado con otros arbusto y plantas vivaces .
En maceta se comporta bastante bien y florece repetidamente pero su desarrollo queda limitado por el tamaño del recipiente.
jueves 12 de noviembre de 2009
La Jara blanca o Cistus albidus
Es un pequeño arbusto de hasta un metro de altura, bastante común en toda la zona mediterránea de España y del resto de Europa, sobre terrenos calizos preferentemente, en Asturias yo diría que es muy rara y sólo se encuentra donde las condiciones climáticas y del terreno le son favorables. Hace unos años recolecté algunas cápsulas con semillas en el Jardín Botánico Atlántico y las sembré. Al cabo de dos años empezaron a florecer, con estas flores malvas pentapétalas de aspecto delicado como de papel de muselina y en el centro destacando, sus estambres dorados.
El nombre común de Jara blanca y el latino de C. albidus nos inducen a confusión ya que nos hace pensar en un arbusto de flores blancas, pero sucede que los nombres hacen referencia a las hojas y no a las flores. En efecto las hojas están recubiertas como de un tomento blanquecino que se acentúa en climas cálidos y posición soleada, además están cubiertas de una sustancia pegajosa, el ládano, una resina que antiguamente se usaba por sus propiedades medicinales.
Las jaras son arbustos muy resistentes a la sequía como buenas especies autóctonas del Mediterráneo, y deberían ser más utilizadas en nuestros jardines ya que se adaptan perfectamente a nuestras condiciones estivales y piden muy pocos cuidados a cambio de sus bonitas flores de las que las hay de varios colores del blanco puro o con manchas marrones al rosa y el malva; y florecen durante una larga temporada durante el verano.
En el norte donde el clima es lluvioso es esencial asegurarnos de que el terreno drene perfectamente y no se encharque, ya que la pudrición de las raíces es el mayor enemigo, y por supuesto necesitan mucho sol. En plena tierra estas condiciones las podemos propiciar cultivándolas sobre montículos o en terrenos inclinados donde el agua escurra fácilmente. En jardineras debemos mezclar el sustrato con piedrecitas, mejor si son calizas y procurar que los agujeros de desagüe no se obstruyan.
A mi me gustan mucho estas pequeñas joyas de nuestra naturaleza y creo que son perfectas para colocarlas en jardineras sobre los alfeizares de las ventanas más soleadas de la casa.
lunes 9 de noviembre de 2009
Cassia floribunda
Este arbusto o pequeño árbol es también llamada Senna floribunda y pertenece a una amplia familia de árboles, arbustos y plantas herbáceas de hojas paripinnadas de la familia de las leguminosas. Todas tienen origen en zonas tropicales y subtropicales del planeta, principalmente de Asia y América. Algún miembro de este género se utiliza con profusión en tisanas adelgazantes y medicamentos debido a su potente efecto laxante, son las conocidas hojas de Sen.
El arbolito de la foto tiene apenas un año, fue adquirido en unos conocidos grandes almacenes en la típica caja de cartón, lo compre un poco por curiosidad y la verdad es que me siento satisfecho de como se ha desarrollado. Ha aguantado el invierno al exterior con una protección mínima, a alcanzado cerca de metro y medio en un tiempo récor y ha florecido espectacularmente a finales del verano y principios de otoño, todo ello en una maceta de plástico de apenas 25 cm de
diámetro, ¿qué más se puede pedir?
Estos arboles pueden alcanzar los 2 metros más o menos en una maceta de unos 20 litros y resisten hasta cierto punto la sequía, aunque en una pequeña maceta como la que tiene este ejemplar obliga a regara a diario en pleno verano, asegurándose siempre de que tenga un drenaje perfecto ya que el encharcamiento podría matarlo. También agradecen el suministro de un fertilizante como el que se aplica a los rosales, de este modo florecerán mucho más. Necesita un lugar soleado y resguardado de los vientos fuertes.
La mayoría de las especies de este genero tienen flores amarillas pero también las hay con flores color rosa. Las flores en racimos duran un mes en las ramas y a continuación, donde el clima lo permita, se trasformarán en típicas vainas colgantes que caracterizan a las leguminosas. Sus hojas muy decorativas se pliegan todos los días al atardecer . La especie es de hoja caduca en nuestras latitudes, en esas condiciones se puede trasladar a un lugar fresco y protegido durante el invierno, donde no necesitará mucha luz ni agua hasta que vuelva a rebrotar en primavera.
En lugares de clima suave será un buen árbol de jardín que se puede combinar con otros tropicales como el jacarandá de flores azules, pero en el norte podemos conseguir el mismo efecto cultivándolo junto a Solanum rantonetti.
domingo 11 de octubre de 2009
Las Dalias
Las Dalias, (Dahlia hibrida) son plantas tuberosas muy conocidas y populares que se cultivan por todas partes y, por supuesto también son magníficas plantas para macetas y jardineras que tienen su sitio en cualquier terraza o patio soleado. Los ejemplares “mini” de los que cada año salen nuevas variedades, son perfectas para tener en jardineras en el alfeizar de la ventana donde compiten con las Begonias tu
berosas en el despliegue de color en verano y otoño.
Las dalias tienen profusión de formas, colores y tamaños, tanto de las flores como de la propia planta, con decir que existen más de 20.000 variedades híbridas en el mercado, que ya serán muchas más cuando se escribe esto, y que su diversidad de formas es también notable: anémona, decorativa, cactus o semicactus, pompón, orladas y laciniadas, peonía, cuello de encaje, simples o dobles, con una amplia variedad de colores y combinaciones, de los que sólo el azul y el negro no se han logrado todavía.
Hay dalias de 20 cm de altura y dalias de cuatro metros de altura y más, como es el caso de la Dahlia imperialis, Dalia arbórea, nativa de México, como toda la especie, que seguramente se pueda
cultivar mejor en plena tierra que en una maceta, aunque si hubiera podido conseguirla yo lo habría intentado.
El cultivo de las Dalias no tiene complicaciones, sol agua y un buen fertilizante para plantas con flores es cuanto necesitan. En cuanto a enfermedades o plagas, el pulgón es su principal amenaza pero se puede eliminar fácilmente, en lugares cálidos y húmedos el oídio o mal blanco, puede ser un problema al final de la temporada. Si el clima no tiene fríos extremos, ni siquiera será preciso sacar los tubérculos, al final del otoño para replantarlos en primavera, pero si uno tiene tiempo es mejor hacerlo, tanto para dividirlos como para limpiarlos de los trozos dañados o podridos que pueden comprometer la vida de la planta. Las Dalias pueden reproducirse por tubérculos, pero también por esquejes que enraízan con facilidad, y en las variedades sencillas también por semillas.
Las Dalias florecen durante el verano, pero es ahora en el otoño cuando despliegan sus últimas floraciones, hasta que la llegada de los primeros fríos otoñales maten su parte aérea.
Son plantas que combinan muy bien con una gran cantidad de otras especies, sus tubérculos se obtienen sin dificultad y a precio económico, así que son plantas muy recomendables para quien empiece en la jardinería y quiera un despliegue rápido de color sin necesidad de grandes esfuerzos.
lunes 5 de octubre de 2009
Nardos, Polianthes tuberosa “La Perla”
El nardo, Polianthes tuberosa, es una planta rizomatosa cuyos rizomas se parecen a los bulbos, su origen es mexicano y se ha cultivado sobre todo por su maravilloso y penetrante aroma que se hace notar a distancia, especialmente en las cálidas noches del verano. Sin embargo su cultivo ha sido más popular en tiempos pasados de lo que lo es ahora. De hecho tanto su olor como su apariencia rememoran inmediatamente aquellos tiempos del cuplé en los que la florista viene y va con los nardos apoyaos e
n la cadera. Fuera de bromas, lo cierto es que el aroma del nardo nos recuerda aquellos perfumes de nuestras abuelas, también es la típica flor de ramo de novia, pero demodé o no, hay que reconocer que se trata de una flor preciosa, de un blanco puro y tacto como si estuvieran hechas de cera, semidobles en la variedad “La Perla”, además duran bastante, tanto en la planta como en un jarrón, así que deberían volver a ser más cultivadas de lo que lo son. Por supuesto se pueden cultivar perfectamente en maceta, pero quien quiera usarlas en un arriate puede plantar sus rizomas entre otras plantas vivaces o anuales, ya que sus tallos destacarán notablemente sobre ellas. También combinan muy bien con las rosas.
Desgraciadamente es una planta delicada que fuera de los climas cálidos, deberá extraerse del suelo en el otoño para volver a plantarla a principios del verano. Atención, una peculiaridad de esta planta es que cada rizoma florece una sola vez, por lo que deberá desecharse y sólo replantaremos los nuevos rizomas que se habrán formado a su alrededor. Con frecuencia eso significa que tardarán dos temporadas en florecer hasta que tengan el tamaño adecuado, así que mientras no tengamos una buena provisión de rizomas en edad de florecer, tendremos que adquirir rizomas nuevos los primeros años. En cuanto al cultivo, no hay exigencias especiales, una buena tierra, fertilizante cada 15 días, que no pase sed y una exposición soleada, es todo lo que necesita. Para quien tenga jardín, decir que a los caracoles y limacos también les encanta esta planta, si no se la protege cuando brota nos quedaremos sin floración.
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lunes 31 de agosto de 2009
Trepadoras para balcones: Ipomea y Cobaea
Al precio de un sobre de semillas podemos tener un magnífico despliegue floral en nuestro balcón, o terraza, sembrando en primavera algunas trepadoras anuales como las Campanillas de las fotos (Ipomoea tricolor) que en este caso son de las variedades Scarlett O’Hara (roja) y Heavenly Blue (azul).
Las semillas deben ponerse a remojo 24 horas antes de la siembra para facilitar la germinación, las semillas se entierran de dos en dos de manera que queden cubiertas y el sustrato se mantiene húmedo hasta su germinación, mejor sembrar a partir de finales de abril en climas fríos.
La otra trepadora es la Cobea (Cobaea scandens) también llamada Hiedra morada y Manto de Jesús. Sus semillas son planas con tacto como de papel y deben sembrarse verticales o de canto, en un sustrato húmedo y a ser posible en propagador o bajo plástico, su tendencia natural es florecer a finales del verano y lo hace hasta las primeras heladas. En lugares de clima mediterráneo puede comportarse como planta perenne y florecerá durante varios años. También puede multiplicarse por esqueje. Nada más fácil de cultivar que estas dos trepadoras que llenarán nuestro balcón de frescor y colorido en un tiempo record a cambio de muy poca inversión y unos cuidados mínimos.
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Tigridia pavonia
La Tigridia, llamada comúnmente Atigrada y Flor mariposa, es una bulbosa algo delicada adecuada para cultivar en lugares de clima suave. El origen de su nombre parece bastante claro observando la parte central de esta flor tripétala, que con su moteado nos recuerd
a la cara de un tigre. Florece en pleno verano y cada flor se abre por la mañana y se marchita al anochecer, así que sólo duran un día, pero en contraste con otras bulbosa de verano, de cada tallo pueden surgir hasta seis flores en forma sucesiva lo que prolonga bastante su periodo de floración. Además al tener un bulbo de pequeño calibre, se pueden plantar bastante juntos formando grandes bancales que se mantendrán floridos durante meses si tomamos la precaución de plantar los bulbos en
periodos separados por quince días. Esta bulbosa procedente del sur de África, también se puede plantar entre los arbusto o entre otras plantas anuales o vivaces que es lo que yo hago. En el clima de la costa cantábrica no es necesario sacarla de la tierra en invierno ni protegerla y se multiplica por si misma, por eso al cabo de algunos años se hace necesario dividir las matas pero en lugares con inviernos muy fríos será necesario extraer los bulbos cada otoño guardarlos en un lugar fresco y seco y volver a replantarlos cada primavera. Por lo demás su cultivo es muy sencillo, les va bien casi cualquier terreno, sólo necesitan abundancia de sol, un poco de fertilizante a p
artir de la brotación de los bulbos y riego frecuente en época de calor. Cuando se plantan los bulbos se enterrarán a una profundidad el doble que su tamaño y eso es todo lo que se necesita para cultivar esta curiosa flor atigrada que sin duda llamará la atención en cualquier jardín.
